Arma fatal (Hot Fuzz)

La eficacia y las supercualidades de Nick Angel como policía londinense son asombrosas. Pero para no dejar en ridículo al resto del cuerpo, sus superiores deciden trasladarlo a un “tranquilo” pueblo rural de la campiña inglesa, Sandford, donde no todo es lo que parece…

Arma Fatal va más allá de lo que podría ser una simple parodia de las ‘buddie movies’ de acción y policías. Detrás de todo hay una historia sorprendentemente original, cargada con el mejor humor inglés desde los Monty Python y con el factor diversión elevado a la máxima potencia. Así pues, nos hallamos ante una inteligentísima comedia bajo la que se encuentra un thriller perfectamente estructurado.

La facilidad que tienen los guionistas (Edgar Wright y Simon Pegg) para crear situaciones divertidas y desternillantes es prodigiosa. Puede que haya algún que otro ligero cambio de ritmo en el film pero el desarrollo del argumento jamás se ve afectado en exceso y todos los cabos quedan perfectamente atados en un final de locos lleno de acción.

Simon Pegg lo tiene todo para convertirse en un súper cómico dentro de algunos años. En esta película está perfecto y todo ello sin necesidad de recurrir a la gesticulación exagerada e irritante de algunos cómicos americanos. Su pareja de reparto, Nick Frost, es otro pedazo de cómico al cual el papel de “amiguete charlatán del prota” le viene como anillo al dedo. Los secundarios dan vida a unos peculiares personajes caricaturizados de forma magistral por algún que otro viejo conocido como Timothy Dalton, Bill Nighy o Steve Coogan.

Al igual que en Zombies Party, Edgar Wright hace uso de su estilo, caracterizado por un montaje ágil y endiablado que le da el ritmo ideal a la película y contribuye a prolongar las risas.

Es tan divertida que me muero de ganas por volver a verla de nuevo. Espero que Wright y su equipo ya estén planeando su próxima película porque iré al cine de cabeza. Puntuación: 6,5 (sobre 10).

La brújula dorada

Chris Weitz solo ha dirigido dos comedias (Down to Earth y Un niño grande) compartiendo la dirección con su hermano Paul. La brújula dorada es la primera parte de una trilogía basada en los best-seller de Philip Pullman. ¿No creéis que la productora New Line Cinema debería haber cuidado un poco más la elección del director? Yo creo que si, pero lamentablemente ya es demasiado tarde y se ha echado todo a perder.

La primera escena ya muestra las incoherencias de un guión desestructurado (escrito por el propio director) que dificulta el entendimiento de un argumento confuso y embrollado, que al no poder ser entendido acaba aburriendo.

El reparto está lleno de estrellas pero ninguna de ellas brilla superando el margen de lo correcto. Puede que Nicole Kidman lleve el peso de la película pero es más por su trayectoria que por lo que haya podido hacer aquí. La niña protagonista, Dakota Blue Richards, jamás debe ser comparada con Abigail Breslin o Dakota Fanning.

Los efectos visuales solo son un elemento para dar realismo a la película. Ya podemos añadir La brújula dorada a la larga lista de films que solo se centran en este aspecto. ¿Qué pasa? ¿Hollywood no entiende? Claro que entiende, solo que lo visual atrae a las masas y el dinero a las productoras.

Esta aventura fantástica carece de magia, ilusión, emociones… El aspecto técnico y las estrellas del reparto sirven como excusa para una película que no logra transportarnos a su mundo en ningún momento. Una pena. Puntuación: 3,5 (sobre 10)